sábado, marzo 22, 2008

¿DONDE HAY UN CLON DE ROMAN?

Existen los jugadores irreemplazables? ¿Hay elementos en un plantel que con su sola presencia potencian a un equipo? Mi experiencia me indica que sí. Es sabido que mi movilidad me posicionó como para convertirme en una pieza clave del equipo de la escuela industrial (1). Y en varios clubes me declararon intransferible: "Usted es intransferible, Ludueña -me decían los dirigentes- No se lo podemos embocar a nadie".

La duda queda planteada por la lesión de Juan Román Riquelme. Cada vez que el 10 de Boca se toma el aductor, estornuda o pide un alicate para cortarse una uña suelta, la angustia se apodera de mucha gente: Carlitos Ischia, los hinchas de Boca, el Coco Basile, Horacio Pagani y Jorge Luciano Peremateu (2) encabezan la lista.

Por lo pronto, el Barcelona no pudo avanzar en la Copa del Rey sin Lionel Messi. E Independiente se pierde sin la presencia del colombiano Totono Grisales. Pero, también existen los contraejemplos: Fénix se sobrepuso al faltazo del Beto Acosta y despachó a Lamadrid hace apenas 48 horas, y el mismo Boca se repuso a la temprana lesión que alejó del fútbol para siempre a una de sus máximas figuras: Luciano Pereyra.

Entiendo que jugadores como Riquelme son imprescindibles, incluso sin estar en plenitud física, sin ese 35 por ciento mínimo para pisar el rectángulo. Su sola presencia condiciona. Por eso, me parece que un club como Boca, que en algún momento contrató a un jugador chino sólo para vender 100 millones más de camisetas en Oriente, podría aprovechar esto, que parece un percance, para generar ingresos. Es la gran oportunidad para producir un reality: "Buscando al nuevo Román". No se trata de una contienda de talentos deportivos, sino de apariencias. El más parecido a Riquelme, se queda. Si se la puede pasar a los compañeros, mucho mejor. Pero no es excluyente el hecho de no tener las dos piernas del mismo largo o no poder hablar de sí mismo en tercera persona. Aquí, lo importante es que se parezca al verdadero y se pare frente a la pelota en cada tiro libre pare meter miedo.

La mayoría de la gente no lo sabe, pero más de una vez Hernán Pellerano reemplazó a Emanuel Ginóbili en partidos sencillos de San Antonio Spurs en la NBA (3), y nadie lo notó. Saltó la farsa el día en que el defensor de Vélez quiso entrar al casamiento de Tony Parker y Eva Longoria haciéndose pasar por Manu y llevando un purificador de agua como regalo de bodas. Pero en la mayoría de las veces funcionó.

(1) Mi tío, un acaudalado empresario del churro, me prestaba un Rambler en el que llevaba al 9, al 5, al 2 y al arquero a los partidos.

(2) Lo aprecia mucho, a pesar de que se cruzaron sólo una vez, en un ascensor. Se abrieron las puertas y Román, que estaba esperando, con su habitual precisión a la hora de interrogar, dijo: "¿Baja?". "No, sube", respondió Peremateu con absoluta seguridad y fiereza, como cuando clausuraba la zaga central en Platense o Sarmiento de Junín.

(3) Creo que contra los Calefones de Idaho o los Edredones de Tampa, o un equipo con un nombre parecido.

Fuente: El Gran Eber...

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